Escarceos sobre literaturas comparadas
LA BIBLIA Y EL CORÁN
Ininterrumpido hilo de Ariadna, la creación literaria nos conduce por el dédalo del tiempo hasta nuestros días. La fusión de las lenguas semíticas da lugar al árabe posterior. La escritura silábica fenicia adoptada por el alfabeto griego, al latín, madre de las lenguas románicas occidentales. Estos dos grupos lingüísticos son el aglutinante de las tres religiones monoteistas mayoritarias del planeta.
El Antiguo Testamento, traducido al griego por setenta participantes hebreos de la Alejandría helenística de Ptolomeo Filadelfo, y luego los Evangelios, divulgados en latín, extienden por toda Europa la filosofía judeocristiana. El árabe va a alcanzar una gran parte de Asia y África en alas de su libro sagrado el Corán, trasunto de la Biblia judía, a su vez influenciada por los libros sagrados egipcios y el Código de Hammurabi con la Ley del Talión, que Cristo abolió en sus predicaciones.
Como tercera y más joven religión abrahamanica, el Corán refunde los mil quinientos años de escrituras hebreas y los seiscientos de cristianismo hasta su fundación, desde el Pentateuco primigenio, dictado por Dios a Moisés a la salida de Egipto en el Monte Sinaí, y según el investigador estadounidense Harold Bloom, el Javeh de J., escrito por Betsabé, esposa del rey David y madre de Salomón, es llamativo el salto cualitativo literario que durante la cautividad en Nínive, capital de la Asiria imperial del siglo VIII a. C., experimentan los cronistas bíblicos con los libros de Jonás, Job y Tobías, y con los de Esther, Daniel, los Salmos y el Cantar de los cantares de poesía persa, durante la cautividad en Babilonia a mediados del siglo VI a. C.
Hasta los Macabeos de la época prerromana, el pueblo judío es un reino metafísico existente sólo en sus propias crónicas sobre los grandes imperios circundantes, del que ninguno de ellos hace mención histórica.
El Corán, también dictado por Dios a Mahoma, reconoce con Homero que a sólo Dios pertenece el poderío. Pero no por eso cesan las rivalidades entre el eternamente enojado y vengativo Javeh y el antitético clemente y misericordioso Allah,. Incluso los budistas tibetanos bajaban hasta Bizancio, ya Constantinopla, para poner paz entre cristianos y musulmanes.
Opuestament a la asfixiante ortodoxia coránica, los cuentos de Las mil y una noches, literatura profana de siete siglos de hegemonía islámica, recopilados por abasíes de Calcuta en 1226, de autores anónimos de la extensa geografía que abarcaron, cuyas culturas absorbieron, enriqueciéndose con las bibliotecas persas y sasánidas. Del sánscrito con Simbad el marino indio, el Turandot chino, los cuentos egipcios del Nur al Din magrebí, con Aladino y su lámpara maravillosa, de sugerente interpretación, y del muy versátil Alí Babá y los cuarenta ladrones. Muchos de estos cuentos arcaicos fueron reelaborados en Bagdad, la Ciudad de la Paz, en tiempos del califa Harum al Rashid.
Compendio de la sabiduría universal de sus tiempos, Las mil y una noches exalta el consumo del vino, prohibido por el Corán, el amor a los placeres sexuales, que adoptaron de las doctrinas tántricas de la India, la avaricia de lujos y riquezas, de las que podrían gozar en el Paraíso de Allah, sobretodo los que morían en la guerra santa. Abunda la jocosidad de los eunucos, la picardía del adulterio y el incesto, la homosexualidad y hasta el bestialismo.
Con regusto a Odisea, los marinos musulmanes navegan hasta escapar del Mar del Terror y entrar en el de la Esperanza o isla de la Salvación. Llegan a tierras de monos antropófagos, que no conocen a Dios, no rezan, son lascivos y hablan una lengua incomprensible. Beben licor de serpientes, como en la Tailandia actual, y acompañados de genios y efrites, flotan sobre los Siete Mares en la alfombra mágica del hachís del Magreb, el betel de la India, el tcha de Ceilán, el opio de la China, y encuentran la flor del Loto de los dioses en el otro confín. Describen un pájaro dinosáurico alado, el extinguido ruj de Madagascar. Comercian en las islas de la canela y la pimienta, partiendo de Basora o Kufah, del Yemen o de Omán. Distorsionando las distancias señaladas por Ptolomeo, dan 95 años hasta llegar a Egipto, 120 hasta la más lejana India.
Porque según el Corán, Dios hizo al hombre superior a la mujer, la sutilísima Sherezade es adalid de la emancipación de la mujer del Islam. El todopoderoso sultán goza de sus mujeres, y como una invertida mantis religiosa las decapita después. Es el viudo negro. Pero la sagaz Sherezade va a emascular su aguijón letal con el más incruento pero eficaz atributo humano: la palabra. Inteligentemente traza su plan, que luego va a sublimizar con el amor. Cómplice su hermana Dunyazad, sentada junto a ella en la misma cama en la que embelesado escucha el sultán.
Mil y una vez Sherezade va a ser autorizada a narrar un cuento mántrico. Mil y una vez va a adormecerlo como a un hijo, oh rey feliz. Mil y una vez advierte que está amaneciendo, e interrumpe el relato para el que había sido autorizada. Durante mil y una noches Sherezade ha esquivado la muerte y ha concebido un hijo. Pasará el resto de su vida en el amor de su sultán y de su prole, hasta que llegue la destructora de la paz y de la alegría. La disgregadora de las sociedades.
sábado, 11 de octubre de 2008
miércoles, 1 de octubre de 2008
EL SANTO GRIAL
III - TEUTONES ROSACRUCES Y MASONERÍA
Poco después de recuperada Jerusalén por Saladino, en 1197 Hermann de Salza reúne a sus hermanos Cruzados alemanes y funda en San Juan de Acre la Orden de los Caballeros Teutones de la Cruz. En 1237 dejan Tierra Santa, copada de reinos normandos y amenazada por el ya imparable avance sarraceno, para ir a convertir a los paganos del Báltico y a los eslavos del Este. Cristianizan Estonia Letonia y Lituania y fundan el condado de Prusia en Polonia, desatando la rivalidad histórica eslavo-germana. Ahora son enormemente ricos, se denominan Caballeros Portaespadas y crean la Liga Hanseática.
Con la Reforma de Lutero, el Gran Maestre Alberto de Brandenburgo se hace protestante y seculariza la Orden, que en 1809 Roberto Rosenkreutz convierte en Orden Alemana de los Caballeros Rosacruces. En 1834 se constituyen en Orden Honorífica Imperial Austriaca, de la que es Gran Maestre el Archiduque de Viena. Es decir, la Orden teutónica ha logrado sobrevivir durante varios siglos a sus hermanos templarios latinos.
Partiendo de los pragmáticos teutones del siglo XVI, la masonería va a alcanzar su edad de oro entre el XVII y el XX. A ella se adhieren emperadores reyes príncipes, generales, políticos y hombres de ciencias y letras de toda Europa. La independencia americana está impulsada por masones como George Washington y Franklin en el norte; Francisco de Miranda, San Martín y Bolívar en el sur. Y según el Generalísimo Franco, la República española, que desencadenó la guerra civil. Hasta entonces, los jesuitas, cuyo lema es el Ad Majorem Dei Gloriam, grito de guerra de los templarios, tan antagónicos y tan parecidos a los masones, viven en eterna pugna para ver quien echa de la Península a quien.
La masonería arcaica origina su emanencia en el Gran Arquitecto del Universo, antes del Big Bang. Y, descendientes de los templarios, en el Templo de Jerusalén, dejando atrás las pirámides de Egipto, única arquitectura del mundo achacable al mismo Hacedor Universal. Incólume a pesar de haberle pasado de cerca y por lo alto cualquier otra civilización.
Pero nadie puede hablar de la masonería acertadamente, con conocimiento de causa y propiedad. Basada en el hermetismo de sus rituales, en el dogma de su ocultismo, sus miembros están ligados con voto al secreto y al silencio, bajo pena de muerte. Su lema es: Saber Querer Osar y Callar.
Su complejo sistema simbólico parte de la Astronomía y la Geometría, en lo que radica la arquitectura universal. Junto con los signos del zodíaco y las tablas egipcias del Tarot, abarca todas las ramas del saber humano, incluidas la alquimia, la magia, el yoga y los misterios de Eleusis. Para su interpretación se sirven del alfabeto hebreo arcaico, de la Biblia y del esoterismo de la Cábala judaica.
Su filosofía es ecléctica y tolerante. En ella tienen cabida todos los sistemas políticos y religiosos: el Tao chino o camino del Universo, el hinduismo, el chamanismo tibetano, el pitagorismo y el zoroastrismo o maniqueísmo. Y sobretodo el sufismo islámico, con el que tan en contacto estuvieron sus antepasados templarios en Asia Menor. Gran Oriente se llaman sus logias.
En cronología se rigen por la fecha original hebrea de la Creación, cuatro mil años antes de la era cristiana, tan ampliamente rebasada por la paleo-antropología actual. Toman como primer arquitecto humano a Noé por haber construido el Arca con las dimensiones y geometría señaladas por Dios. Una inquietante justicia es para ellos vengar la muerte criminal del arquitecto del Templo de Salomón, Hiram.
Basan su ciencia en los elementos eternos del Ser: Tierra, esqueleto o materia sólida. Agua, líquido y sangre. Aire, elemento gaseoso, respiración. Fuego, destrucción y regeneración. Como animal sagrado, tienen al águila bicéfala blanca y negra del principio dual: bien y mal, luz y tinieblas, etc. Y emblema del imperio bizantino, adoptado por el imperio romano-germánico y el imperio austriaco hasta su desaparición con la primera guerra mundial, y que hoy conservan algunos países balcánicos, como Albania.
Para asimilar el arcano de todos estos conocimientos sapienciales, sus ritos iniciáticos se dividen en grados. El neófito es sometido a un riguroso examen de virtudes morales y capacidades intelectuales, siendo los grados básicos Aprendiz, Compañero y Maestro. Hasta el grado 33, en el rito más universalmente adoptado. Sólo en este grado el hermano masón ha alcanzado el summun de la sabiduría, sigilada todavía a los de más baja graduación, que a través de un paulatino ascenso sólo unos pocos van a lograr.
Por lo tanto, es especulativo tratar de hacer comprender esta orden secreta por antonomasia, que desde fuera el profano apenas puede rozar, teniendo que constreñirse a lo estrictamente histórico o anecdótico. Con las modernas democracias la masonería está mostrando un aperturismo inusual.
Para alcanzar la perfección el neófito es sometido a unos espantosos ritos de iniciación. Permanecerá en una cámara oscura alumbrada tan sólo por una vela junto a un cráneo humano. Después será llevado ante sus hermanos con los ojos vendados. En grados superiores será metido en un ataúd. Usan antifaces y nombres simbólicos, como en las órdenes religiosas católicas. En su atuendo de mandiles, collares, insignias y decoración, según Salma Rushdie, el perseguido por sus versos satánicos, “despliegan un exhibicionismo estrafalario”, que yo misma he presenciado en desfiles abiertos por las avenidas de Los Ángeles y Nueva York.
Etimológicamente la palabra masón, del francés, significa albañil en inglés. Era el gremio participante en la arquitectura medieval. Maestros constructores, artesanos artistas y decoradores de la piedra, en las que grababan sus signos mistéricos del secreto profesional. Constructores de fortalezas, castillos feudales, abadías, monasterios y catedrales, que con el tiempo fueron cambiando de estilo. De lo tosco de las fortalezas defensivas, evolucionan al espiritualizado románico y a la excelsitud del gótico, al mundano renacentista, al barroco de la Contrarreforma y al frívolo rococó. Antonio Gaudí dejó innumerables símbolos masónicos en su admirable arquitectura.
Una vez pasado el tiempo de las catedrales, cuando ya se vislumbraba el funcional rascacielos de las nuevas Torres de Babel, los masones acometieron la construcción metafísica del Templo Celeste, basándose en la filosofía y en la filantropía; y en la iluminación como Hermanos de la Fraternidad Universal. Los símbolos de su ideal de caridad y salvación humanas son: la Estrella Brillante o Flamígera y la Rosa Mística del gran misterio de la doctrina secreta de los Rosacruces. Aceptan en sus filas a adeptos de cualquier religión o credo político o filosófico. Condición indispensable es creer en el Gran Arquitecto del Universo y en la inmortalidad del alma. Tienen por patrón a San Juan Bautista, tanto por celebrarse su fiesta en el solsticio de verano, como por su origen en los hermanos de San Juan de Acre.
Repasemos las condiciones de algunos grados.
14. Se refiere a la unión con la orden, y en él debe primar la idea del
sacrificio.
16. El hermano masón tiene que demostrar sus méritos para que
éstos les sean recompensados con su ascenso gradual.
18. Tiene que mostrar la convicción de una paz profunda, que ya no
es afectada por el mundo exterior. Es el Caballero Rosacruz, que debe preocuparse de la transformación de la fuerza física en poderes psíquicos, llamada la gran transmutación, o alquimia espiritual. Los emblemas de este grado son: el pelícano dando de beber su sangre a sus polluelos, signo también de la Eucaristía, y la Rosa Mística sobre la cruz de los Rosacruces.
19. Implica la total perfección, o pontificado para dirigir los trabajos
de la masonería.
25. Es la maestría en el conocimiento de la hierba mitológica y
mágica de la sabiduría. Su signo es la Serpiente de Moisés.
26. Es el transporte al Tercer Cielo. (Recordemos a nuestros
místicos canonizados).
Hay otros títulos, tan sugerentes como Sublime Príncipe Rosacruz, Sublime Príncipe del Real Secreto, etc.
Mientras que en Europa y América la masonería goza de un sólido asentamiento, en España la primera logia no será creada hasta 1728 por el duque de Wharton, inglés residente en Madrid. Por supuesto con el rito escocés, predominantemente conformado por católicos. Pero no es hasta la invasión francesa cuando España se llena de logias francmasónicas, cuyo Gran Maestre es el mismo rey, el bienintencionado José Bonaparte, que abolió la inquisición en la península bajo el lema masónico, adoptado por la Revolución Francesa: Libertad Igualdad y Fraternidad.
Tres palabras arquetípicas del arcano universal, no precisamente negativas en su primera acepción. Como la cruz, divinizada por Cristo, la esvástica de los nazis, antiquísimo signo celta y escandinavo, y las cruces llameantes del Ku Klux Klan. ¿No son acaso los últimos tiempos de libertad individual desorbitada, de las guerrillas étnicas y los fundamentalismos religiosos, de okupas y refugiados que exigen la igualdad de derechos humanos; de los ecologistas que no saben qué hacer con los desechos del planeta; de la fraternidad universal de las ONG, de Amnistía Internacional, de los grupos antiglobalización, misteriosos signos subconscientes del inconsciente colectivo?
Ponencia presentada en el III Congreso de Estudios sobre África y Asia en Ceuta, 2001. El código da Vinci de Dan Brown fue publicado en 2003.
Poco después de recuperada Jerusalén por Saladino, en 1197 Hermann de Salza reúne a sus hermanos Cruzados alemanes y funda en San Juan de Acre la Orden de los Caballeros Teutones de la Cruz. En 1237 dejan Tierra Santa, copada de reinos normandos y amenazada por el ya imparable avance sarraceno, para ir a convertir a los paganos del Báltico y a los eslavos del Este. Cristianizan Estonia Letonia y Lituania y fundan el condado de Prusia en Polonia, desatando la rivalidad histórica eslavo-germana. Ahora son enormemente ricos, se denominan Caballeros Portaespadas y crean la Liga Hanseática.
Con la Reforma de Lutero, el Gran Maestre Alberto de Brandenburgo se hace protestante y seculariza la Orden, que en 1809 Roberto Rosenkreutz convierte en Orden Alemana de los Caballeros Rosacruces. En 1834 se constituyen en Orden Honorífica Imperial Austriaca, de la que es Gran Maestre el Archiduque de Viena. Es decir, la Orden teutónica ha logrado sobrevivir durante varios siglos a sus hermanos templarios latinos.
Partiendo de los pragmáticos teutones del siglo XVI, la masonería va a alcanzar su edad de oro entre el XVII y el XX. A ella se adhieren emperadores reyes príncipes, generales, políticos y hombres de ciencias y letras de toda Europa. La independencia americana está impulsada por masones como George Washington y Franklin en el norte; Francisco de Miranda, San Martín y Bolívar en el sur. Y según el Generalísimo Franco, la República española, que desencadenó la guerra civil. Hasta entonces, los jesuitas, cuyo lema es el Ad Majorem Dei Gloriam, grito de guerra de los templarios, tan antagónicos y tan parecidos a los masones, viven en eterna pugna para ver quien echa de la Península a quien.
La masonería arcaica origina su emanencia en el Gran Arquitecto del Universo, antes del Big Bang. Y, descendientes de los templarios, en el Templo de Jerusalén, dejando atrás las pirámides de Egipto, única arquitectura del mundo achacable al mismo Hacedor Universal. Incólume a pesar de haberle pasado de cerca y por lo alto cualquier otra civilización.
Pero nadie puede hablar de la masonería acertadamente, con conocimiento de causa y propiedad. Basada en el hermetismo de sus rituales, en el dogma de su ocultismo, sus miembros están ligados con voto al secreto y al silencio, bajo pena de muerte. Su lema es: Saber Querer Osar y Callar.
Su complejo sistema simbólico parte de la Astronomía y la Geometría, en lo que radica la arquitectura universal. Junto con los signos del zodíaco y las tablas egipcias del Tarot, abarca todas las ramas del saber humano, incluidas la alquimia, la magia, el yoga y los misterios de Eleusis. Para su interpretación se sirven del alfabeto hebreo arcaico, de la Biblia y del esoterismo de la Cábala judaica.
Su filosofía es ecléctica y tolerante. En ella tienen cabida todos los sistemas políticos y religiosos: el Tao chino o camino del Universo, el hinduismo, el chamanismo tibetano, el pitagorismo y el zoroastrismo o maniqueísmo. Y sobretodo el sufismo islámico, con el que tan en contacto estuvieron sus antepasados templarios en Asia Menor. Gran Oriente se llaman sus logias.
En cronología se rigen por la fecha original hebrea de la Creación, cuatro mil años antes de la era cristiana, tan ampliamente rebasada por la paleo-antropología actual. Toman como primer arquitecto humano a Noé por haber construido el Arca con las dimensiones y geometría señaladas por Dios. Una inquietante justicia es para ellos vengar la muerte criminal del arquitecto del Templo de Salomón, Hiram.
Basan su ciencia en los elementos eternos del Ser: Tierra, esqueleto o materia sólida. Agua, líquido y sangre. Aire, elemento gaseoso, respiración. Fuego, destrucción y regeneración. Como animal sagrado, tienen al águila bicéfala blanca y negra del principio dual: bien y mal, luz y tinieblas, etc. Y emblema del imperio bizantino, adoptado por el imperio romano-germánico y el imperio austriaco hasta su desaparición con la primera guerra mundial, y que hoy conservan algunos países balcánicos, como Albania.
Para asimilar el arcano de todos estos conocimientos sapienciales, sus ritos iniciáticos se dividen en grados. El neófito es sometido a un riguroso examen de virtudes morales y capacidades intelectuales, siendo los grados básicos Aprendiz, Compañero y Maestro. Hasta el grado 33, en el rito más universalmente adoptado. Sólo en este grado el hermano masón ha alcanzado el summun de la sabiduría, sigilada todavía a los de más baja graduación, que a través de un paulatino ascenso sólo unos pocos van a lograr.
Por lo tanto, es especulativo tratar de hacer comprender esta orden secreta por antonomasia, que desde fuera el profano apenas puede rozar, teniendo que constreñirse a lo estrictamente histórico o anecdótico. Con las modernas democracias la masonería está mostrando un aperturismo inusual.
Para alcanzar la perfección el neófito es sometido a unos espantosos ritos de iniciación. Permanecerá en una cámara oscura alumbrada tan sólo por una vela junto a un cráneo humano. Después será llevado ante sus hermanos con los ojos vendados. En grados superiores será metido en un ataúd. Usan antifaces y nombres simbólicos, como en las órdenes religiosas católicas. En su atuendo de mandiles, collares, insignias y decoración, según Salma Rushdie, el perseguido por sus versos satánicos, “despliegan un exhibicionismo estrafalario”, que yo misma he presenciado en desfiles abiertos por las avenidas de Los Ángeles y Nueva York.
Etimológicamente la palabra masón, del francés, significa albañil en inglés. Era el gremio participante en la arquitectura medieval. Maestros constructores, artesanos artistas y decoradores de la piedra, en las que grababan sus signos mistéricos del secreto profesional. Constructores de fortalezas, castillos feudales, abadías, monasterios y catedrales, que con el tiempo fueron cambiando de estilo. De lo tosco de las fortalezas defensivas, evolucionan al espiritualizado románico y a la excelsitud del gótico, al mundano renacentista, al barroco de la Contrarreforma y al frívolo rococó. Antonio Gaudí dejó innumerables símbolos masónicos en su admirable arquitectura.
Una vez pasado el tiempo de las catedrales, cuando ya se vislumbraba el funcional rascacielos de las nuevas Torres de Babel, los masones acometieron la construcción metafísica del Templo Celeste, basándose en la filosofía y en la filantropía; y en la iluminación como Hermanos de la Fraternidad Universal. Los símbolos de su ideal de caridad y salvación humanas son: la Estrella Brillante o Flamígera y la Rosa Mística del gran misterio de la doctrina secreta de los Rosacruces. Aceptan en sus filas a adeptos de cualquier religión o credo político o filosófico. Condición indispensable es creer en el Gran Arquitecto del Universo y en la inmortalidad del alma. Tienen por patrón a San Juan Bautista, tanto por celebrarse su fiesta en el solsticio de verano, como por su origen en los hermanos de San Juan de Acre.
Repasemos las condiciones de algunos grados.
14. Se refiere a la unión con la orden, y en él debe primar la idea del
sacrificio.
16. El hermano masón tiene que demostrar sus méritos para que
éstos les sean recompensados con su ascenso gradual.
18. Tiene que mostrar la convicción de una paz profunda, que ya no
es afectada por el mundo exterior. Es el Caballero Rosacruz, que debe preocuparse de la transformación de la fuerza física en poderes psíquicos, llamada la gran transmutación, o alquimia espiritual. Los emblemas de este grado son: el pelícano dando de beber su sangre a sus polluelos, signo también de la Eucaristía, y la Rosa Mística sobre la cruz de los Rosacruces.
19. Implica la total perfección, o pontificado para dirigir los trabajos
de la masonería.
25. Es la maestría en el conocimiento de la hierba mitológica y
mágica de la sabiduría. Su signo es la Serpiente de Moisés.
26. Es el transporte al Tercer Cielo. (Recordemos a nuestros
místicos canonizados).
Hay otros títulos, tan sugerentes como Sublime Príncipe Rosacruz, Sublime Príncipe del Real Secreto, etc.
Mientras que en Europa y América la masonería goza de un sólido asentamiento, en España la primera logia no será creada hasta 1728 por el duque de Wharton, inglés residente en Madrid. Por supuesto con el rito escocés, predominantemente conformado por católicos. Pero no es hasta la invasión francesa cuando España se llena de logias francmasónicas, cuyo Gran Maestre es el mismo rey, el bienintencionado José Bonaparte, que abolió la inquisición en la península bajo el lema masónico, adoptado por la Revolución Francesa: Libertad Igualdad y Fraternidad.
Tres palabras arquetípicas del arcano universal, no precisamente negativas en su primera acepción. Como la cruz, divinizada por Cristo, la esvástica de los nazis, antiquísimo signo celta y escandinavo, y las cruces llameantes del Ku Klux Klan. ¿No son acaso los últimos tiempos de libertad individual desorbitada, de las guerrillas étnicas y los fundamentalismos religiosos, de okupas y refugiados que exigen la igualdad de derechos humanos; de los ecologistas que no saben qué hacer con los desechos del planeta; de la fraternidad universal de las ONG, de Amnistía Internacional, de los grupos antiglobalización, misteriosos signos subconscientes del inconsciente colectivo?
Ponencia presentada en el III Congreso de Estudios sobre África y Asia en Ceuta, 2001. El código da Vinci de Dan Brown fue publicado en 2003.
sábado, 27 de septiembre de 2008
EL SANTO GRIAL
SÍMBOLO DE ORIENTE EN OCCIDENTE
II – CRUZADOS Y TEMPLARIOS
El mundo virtual mítico y caballeresco de Arturo va a materializarse cuatro siglos después con Carlomagno. Unificada Europa, amparados los Estados Pontificios, el Papa León III lo corona Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico.
En gestación las naciones europeas a principios del segundo milenio, reyes príncipes duques y condes ambicionan nuevas tierras y riquezas. El emperador de Constantinopla Alexis II Comneno pide ayuda al Papa contra el avance de los turcos mahometanos, que ya han invadido muchos territorios del imperio bizantino y tienen en su poder los Santos Lugares. Urbano II proclama la primera cruzada en Clermont-Ferrand.
En 1096 una multitud de marginados y desvalidos, provistos con toda clase de indulgencias, conducidos por Pedro el Ermitaño y el franco Gautier de sans Avoir, atraviesan a pie toda Europa bajo la consigna de Deus vult: Dios lo quiere.
El Basileus de Bizancio encamina a la tropa de hambrientos a través del Bósforo hacia Asia Menor, donde en Nicea son aplastados por el ejército musulmán. A raíz de este desastre se organiza la cruzada de los príncipes feudales europeos. Obtienen la victoria de Dorileo, toman Antioquía, y en 1099 Godofredo de Bouillon consigue conquistar Jerusalén. Sienta en el trono a su hermano Balduíno I y fortifica el puerto de Acre para la defensa del Santo Sepulcro.
Allí unos comerciantes de Amalfi, Italia, fundan la orden de los Caballeros Cruzados Hermanos Hospitalarios, para ayudar a los peregrinos cristianos pobres y enfermos. En menos de un siglo la Orden cuenta con unas diez mil casas entre Asia Menor y Europa. Estos pequeños feudos les pertenecen con sus campos y vecinos, como por ejemplo en España Alcázar de San Juan.
En 1118 una rama desgajada de los hospitalarios de Acre se establece en el palacio del rey Balduino II, lugar del antiguo templo de Salomón. Hugo de Payens funda la nueva orden de los Caballeros Pobres de Cristo. Avalada esta orden ante el Papa por San Bernardo de Claraval, en 1128 se acoge al cister benedictino: adoptan el hábito blanco con la cruz roja en el pecho, y profesan voto de pobreza castidad y obediencia. Independientes de cualquier otra jurisdicción, son denominados Caballeros Templarios de Jerusalén, Milicia de Cristo, y Caballeros Celestes.
En su cuartel general del Templo de Salomón, los monjes guerreros descubren los tesoros antiguos: los misterios de la sabiduría hermética, mística esotérica y universal, simbolizados en el Santo Grial: la espada de David, el Sello de Salomón, la Cruz de Cristo que santa Elena, madre del emperador Constantino hace que los persas devuelvan a Jerusalén, restituida de nuevo a su templo por el emperador Heraclio en 614. De las innumerables astillas de la Vera Cruz repartidas por toda la cristiandad, la más conocida se encuentra en el Obelisco de Bernini, en la Plaza de San Pedro en Roma.
Los Templarios pasan a ser los nuevos depositarios del Santo Grial, que el Caballero Elegido Galaz había devuelto a Tierra Santa, junto con la Piedra Celeste o Filosofal de PercevaL Luego también va a caer en sus manos el Santo Sudario o Sábana Santa, finalmente custodiada en la Turín saboyana.
En 1187 Saladino arrebata a los cristianos Jerusalén. Se organiza la III Cruzada, en la que toman parte con sus ejércitos, el emperador Federico I Barbarroja, excomulgado por Alejandro III por sus luchas contra el papado, el rey Felipe Augusto de Francia y Ricardo I Corazón de León, casado por entonces con la princesa Berenguela de Navarra. Atrincherado en la isla de Chipre, Ricardo pacta con Saladino la libre entrada de los peregrinos cristianos en Jerusalén.
Tras la muerte del Gran Saladino, el emperador Federico II, nieto de Barbarroja y excomulgado como él, con la Sexta Cruzada reconquista Jerusalén, se casa con la heredera al trono, Yolanda de Brienne, y se proclama rey. María de Brienne hermana de Yolanda será emperatriz de Constantinopla.
La abadía de Cluny inicia una reforma entre los siglos XII-XIII.
En sus alrededores va a prosperar la secta de los cátaros o albigenses, que influidos por un eclecticismo de doctrinas místicas traídas de Oriente por cruzados y templarios, predican el ideal de la pobreza evangélica y la pureza de costumbres.
En 1203 el Papa Inocencio III promueve la llamada Cruzada del Santo Grial, e insta a Luis VIII de Francia a la guerra contra los albigenses, que durante treinta y cinco años va a arrasar Occitania, y que luego van a continuar la reina Blanca de Castilla y su hijo San Luis.
En 1215 Inocencio III condena la herejía cátara e instituye la Inquisición en el Concilio de Letrán. Al frente de ella está Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Dominicos, a quienes se les llama Canis Dómini o perros del Señor, y también frailes negros por el color de sus hábitos, que luego van a aclarar con el blanco zurbarán.
Dirigida por Simón de Monfort, una tremenda acometida a sangre y fuego se lleva a cabo contra el Montsalvage, donde supuestamente están custodiados los infantes de la sang-real, descendientes del rey David y de Jesucristo, mezclada con la sangre imperial de Federico II, que están llamados a ser soberanos tanto en Oriente como en Occidente, y que traerán la paz.
El conde Raimundo de Toulouse es desposeído de su trono, que pasa al vencedor. En 1229 San Luis pone fin a la guerra contra los cátaros con el Tratado de París, y Francia añade a su corona el Languedoc y la Provenza.
Después de la destrucción en 1244 de Montsegur, lugar santo de los cátaros, dispersos los pocos supervivientes y desaparecida la tolerante cultura de los trovadores del amor cortés y su dulce lengua d´oc, en 1259 el hermano de San Luis, Alfonso de Poitiers se casa con Juana, hija de Raimundo VII, y el condado de Toulouse pasa a Francia.
San Luis emprende la VII Cruzada contra Egipto, corazón del Imperio musulmán. Cae prisionero, y después de su rescate, a instancias de su hermano Carlos de Anjou, lleva a cabo la VIII Cruzada contra Túnez, donde muere afectado por la peste en 1270.
En el mismo año de la destrucción de Montsegur, los musulmanes reconquistan Jerusalén, y en 1291 consiguen expulsar definitivamente a los cristianos de San Juan de Acre, su último reducto en Palestina. Cruzados templarios y hospitalarios tienen que volver a sus tierras de Europa. Pero en el camino van a roturar un mosaico de pequeños reinos, ducados y condados: Chipre Malta Atenas, los Balcanes. Por entonces cuentan con una gran flota, y son la Banca de papas y reyes. Poseen fortalezas castillos abadías y monasterios que abarcan desde el Mar Negro al Atlántico, del Báltico al Mediterráneo.
Sus incontables tesoros, tanto materiales como de sabiduría y poder, están repartidos entre el Castel Sant Ángelo y Aviñón, Mont Saint Michel y Canterbury, o en el inexpugnable castillo de Peñíscola, residencia pontificia del Papa Luna español, Benedicto XIII.
Las Órdenes militares también proliferaban en España. Alfonso VIII dona la Villa de Uclés al Maestre de la Orden de Santiago. Jerez de los Caballeros es cedido a los templarios por Fernando III el Santo. En 1529 Carlos V cede la isla de Malta a los Hospitalarios, expulsados de Rodas por los turcos.
En 1307 Felipe IV el Hermoso, nieto de San Luis, decide acabar con el poder y las riquezas de los templarios. El por entonces Papa Clemente V, amigo de infancia del rey, reinstaura la Inquisición, abolida por San Luis en el Tratado de París. Templarios y cátaros supervivientes son sometidos a juicio y obligados bajo torturas a confesar herejías, perversiones sexuales y crímenes rituales.
En 1314 muere en la hoguera el último Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay. Los bienes de la Orden pasan a la corona francesa, y a la Orden Hospitalaria, dependiente del papado. Alemania Inglaterra y Portugal los declaran inocentes. España los absuelve en el concilio de Alcalá de Henares. En Zaragoza tenían su culto a Nuestra Señora del Temple.
II – CRUZADOS Y TEMPLARIOS
El mundo virtual mítico y caballeresco de Arturo va a materializarse cuatro siglos después con Carlomagno. Unificada Europa, amparados los Estados Pontificios, el Papa León III lo corona Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico.
En gestación las naciones europeas a principios del segundo milenio, reyes príncipes duques y condes ambicionan nuevas tierras y riquezas. El emperador de Constantinopla Alexis II Comneno pide ayuda al Papa contra el avance de los turcos mahometanos, que ya han invadido muchos territorios del imperio bizantino y tienen en su poder los Santos Lugares. Urbano II proclama la primera cruzada en Clermont-Ferrand.
En 1096 una multitud de marginados y desvalidos, provistos con toda clase de indulgencias, conducidos por Pedro el Ermitaño y el franco Gautier de sans Avoir, atraviesan a pie toda Europa bajo la consigna de Deus vult: Dios lo quiere.
El Basileus de Bizancio encamina a la tropa de hambrientos a través del Bósforo hacia Asia Menor, donde en Nicea son aplastados por el ejército musulmán. A raíz de este desastre se organiza la cruzada de los príncipes feudales europeos. Obtienen la victoria de Dorileo, toman Antioquía, y en 1099 Godofredo de Bouillon consigue conquistar Jerusalén. Sienta en el trono a su hermano Balduíno I y fortifica el puerto de Acre para la defensa del Santo Sepulcro.
Allí unos comerciantes de Amalfi, Italia, fundan la orden de los Caballeros Cruzados Hermanos Hospitalarios, para ayudar a los peregrinos cristianos pobres y enfermos. En menos de un siglo la Orden cuenta con unas diez mil casas entre Asia Menor y Europa. Estos pequeños feudos les pertenecen con sus campos y vecinos, como por ejemplo en España Alcázar de San Juan.
En 1118 una rama desgajada de los hospitalarios de Acre se establece en el palacio del rey Balduino II, lugar del antiguo templo de Salomón. Hugo de Payens funda la nueva orden de los Caballeros Pobres de Cristo. Avalada esta orden ante el Papa por San Bernardo de Claraval, en 1128 se acoge al cister benedictino: adoptan el hábito blanco con la cruz roja en el pecho, y profesan voto de pobreza castidad y obediencia. Independientes de cualquier otra jurisdicción, son denominados Caballeros Templarios de Jerusalén, Milicia de Cristo, y Caballeros Celestes.
En su cuartel general del Templo de Salomón, los monjes guerreros descubren los tesoros antiguos: los misterios de la sabiduría hermética, mística esotérica y universal, simbolizados en el Santo Grial: la espada de David, el Sello de Salomón, la Cruz de Cristo que santa Elena, madre del emperador Constantino hace que los persas devuelvan a Jerusalén, restituida de nuevo a su templo por el emperador Heraclio en 614. De las innumerables astillas de la Vera Cruz repartidas por toda la cristiandad, la más conocida se encuentra en el Obelisco de Bernini, en la Plaza de San Pedro en Roma.
Los Templarios pasan a ser los nuevos depositarios del Santo Grial, que el Caballero Elegido Galaz había devuelto a Tierra Santa, junto con la Piedra Celeste o Filosofal de PercevaL Luego también va a caer en sus manos el Santo Sudario o Sábana Santa, finalmente custodiada en la Turín saboyana.
En 1187 Saladino arrebata a los cristianos Jerusalén. Se organiza la III Cruzada, en la que toman parte con sus ejércitos, el emperador Federico I Barbarroja, excomulgado por Alejandro III por sus luchas contra el papado, el rey Felipe Augusto de Francia y Ricardo I Corazón de León, casado por entonces con la princesa Berenguela de Navarra. Atrincherado en la isla de Chipre, Ricardo pacta con Saladino la libre entrada de los peregrinos cristianos en Jerusalén.
Tras la muerte del Gran Saladino, el emperador Federico II, nieto de Barbarroja y excomulgado como él, con la Sexta Cruzada reconquista Jerusalén, se casa con la heredera al trono, Yolanda de Brienne, y se proclama rey. María de Brienne hermana de Yolanda será emperatriz de Constantinopla.
La abadía de Cluny inicia una reforma entre los siglos XII-XIII.
En sus alrededores va a prosperar la secta de los cátaros o albigenses, que influidos por un eclecticismo de doctrinas místicas traídas de Oriente por cruzados y templarios, predican el ideal de la pobreza evangélica y la pureza de costumbres.
En 1203 el Papa Inocencio III promueve la llamada Cruzada del Santo Grial, e insta a Luis VIII de Francia a la guerra contra los albigenses, que durante treinta y cinco años va a arrasar Occitania, y que luego van a continuar la reina Blanca de Castilla y su hijo San Luis.
En 1215 Inocencio III condena la herejía cátara e instituye la Inquisición en el Concilio de Letrán. Al frente de ella está Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Dominicos, a quienes se les llama Canis Dómini o perros del Señor, y también frailes negros por el color de sus hábitos, que luego van a aclarar con el blanco zurbarán.
Dirigida por Simón de Monfort, una tremenda acometida a sangre y fuego se lleva a cabo contra el Montsalvage, donde supuestamente están custodiados los infantes de la sang-real, descendientes del rey David y de Jesucristo, mezclada con la sangre imperial de Federico II, que están llamados a ser soberanos tanto en Oriente como en Occidente, y que traerán la paz.
El conde Raimundo de Toulouse es desposeído de su trono, que pasa al vencedor. En 1229 San Luis pone fin a la guerra contra los cátaros con el Tratado de París, y Francia añade a su corona el Languedoc y la Provenza.
Después de la destrucción en 1244 de Montsegur, lugar santo de los cátaros, dispersos los pocos supervivientes y desaparecida la tolerante cultura de los trovadores del amor cortés y su dulce lengua d´oc, en 1259 el hermano de San Luis, Alfonso de Poitiers se casa con Juana, hija de Raimundo VII, y el condado de Toulouse pasa a Francia.
San Luis emprende la VII Cruzada contra Egipto, corazón del Imperio musulmán. Cae prisionero, y después de su rescate, a instancias de su hermano Carlos de Anjou, lleva a cabo la VIII Cruzada contra Túnez, donde muere afectado por la peste en 1270.
En el mismo año de la destrucción de Montsegur, los musulmanes reconquistan Jerusalén, y en 1291 consiguen expulsar definitivamente a los cristianos de San Juan de Acre, su último reducto en Palestina. Cruzados templarios y hospitalarios tienen que volver a sus tierras de Europa. Pero en el camino van a roturar un mosaico de pequeños reinos, ducados y condados: Chipre Malta Atenas, los Balcanes. Por entonces cuentan con una gran flota, y son la Banca de papas y reyes. Poseen fortalezas castillos abadías y monasterios que abarcan desde el Mar Negro al Atlántico, del Báltico al Mediterráneo.
Sus incontables tesoros, tanto materiales como de sabiduría y poder, están repartidos entre el Castel Sant Ángelo y Aviñón, Mont Saint Michel y Canterbury, o en el inexpugnable castillo de Peñíscola, residencia pontificia del Papa Luna español, Benedicto XIII.
Las Órdenes militares también proliferaban en España. Alfonso VIII dona la Villa de Uclés al Maestre de la Orden de Santiago. Jerez de los Caballeros es cedido a los templarios por Fernando III el Santo. En 1529 Carlos V cede la isla de Malta a los Hospitalarios, expulsados de Rodas por los turcos.
En 1307 Felipe IV el Hermoso, nieto de San Luis, decide acabar con el poder y las riquezas de los templarios. El por entonces Papa Clemente V, amigo de infancia del rey, reinstaura la Inquisición, abolida por San Luis en el Tratado de París. Templarios y cátaros supervivientes son sometidos a juicio y obligados bajo torturas a confesar herejías, perversiones sexuales y crímenes rituales.
En 1314 muere en la hoguera el último Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay. Los bienes de la Orden pasan a la corona francesa, y a la Orden Hospitalaria, dependiente del papado. Alemania Inglaterra y Portugal los declaran inocentes. España los absuelve en el concilio de Alcalá de Henares. En Zaragoza tenían su culto a Nuestra Señora del Temple.
lunes, 8 de septiembre de 2008
LA TRINIDAD MONOTEISTA
Judaismo Cristianismo Islamismo
V- CONCLUSIÓN
Entre las infinitas definiciones con las que los hombres conciben a Dios, el Oculto, Atón, el Óptimo Bien o la Verdad Suprema de Platón, el Dios esencia y no presencia, porque entre Dios y las criaturas no hay semejanza posible; la permanencia del motor mecánico del Universo, la eternidad del mundo, de Aristóteles y Averroes, está el Dios metafísica e intelecto adquirido, que se identifica con el intelecto universal. Y desde el insuperable Dios es Amor, antitético del Apocalipsis del mismo San Juan Evangelista, desembocamos en la sempiterna dinámica del Dios deseante y deseado, de un poeta: Juan Ramón Jiménez..
Según la cosmogonía hindú, la Creación durará dos mil ciento sesenta millones de años, y después de arrasado todo y de la destrucción total, Brahma despertará y creará de nuevo el universo con la sustancia primitiva. El héroe y dios Mitra mesopotámico, cuyos sacerdotes usaban tonsura, nace de un rayo un 25 de diciembre, observado por unos pastores, y es llamado al cielo tras una comida sacramental de palabras eucarísticas. Profetiza que al final de los tiempos todos saldremos de las tumbas, que el mal será destruido y que el bien vivirá para siempre. El persa Zaratustra, con su doctrina de sabiduría y pureza y la dicotomía del bien y del mal, coincide en que con el tiempo del bien ocurrirá la reconstrucción del mundo, que durará eternamente.
Cinco siglos antes de Cristo, Buda había sido concebido en el costado de su madre, y nace por vía no natural.. Un viejo sabio quiso ver al niño, y transportado por los aires sobre los Himalayas llega hasta cerca de Nepal. Allí coge en brazos el bebé divino, y llora porque él no vivirá para conocer sus enseñanzas: la supresión de todo deseo, hasta alcanzar el Vacío Brillante: la Iluminación.
San Agustín concibe a Dios como la interioridad humana donde habita el Absoluto. Hegel, como lo totalmente espiritual en su desarrollo de ser y existir. El gran Maimónides, judío sefardita cordobés del siglo XII, huyendo de la persecución almohade, no menos que de la intolerancia de los judíos cabalistas de Barcelona y Provenza, se refugia en Fez, en el Magreb, precisamente de donde proceden los almohades, lugar que siempre acogió a perseguidos y refugiados de las tres religiones hermanas.
El sabio nacionalista, llamado segundo Moisés, establece como figurado y alegórico el antropomorfismo de la Biblia. Y cree que el cristianismo y el mahometismo son caminos para atraer al verdadero rey Mesías. Concuerda con los anteriores y con el profeta Isaías en que en esa época ya no habrá guerras, ni hambre ni conflictos, y que las bendiciones serán abundantes.
Contando con los dos mil ciento sesenta millones de años que según los hinduistas durará la Creación, desgraciadamente no parece que esa época idílica, por tantos profetizada, sea inminente en llegar. “en estos tiempos, en los que el hombre, cada vez más, va dejando de ser Dios para convertirse en neutrones”.
"Esta ponencia fue presentada y publicada en el Libro de Actas del II Coloquio Internacional sobre África y Asia de la UNED, Melilla, a finales del año 2000.
Unos meses después ocurriría el desastre de las Torres Gemelas".
M. A.
V- CONCLUSIÓN
Entre las infinitas definiciones con las que los hombres conciben a Dios, el Oculto, Atón, el Óptimo Bien o la Verdad Suprema de Platón, el Dios esencia y no presencia, porque entre Dios y las criaturas no hay semejanza posible; la permanencia del motor mecánico del Universo, la eternidad del mundo, de Aristóteles y Averroes, está el Dios metafísica e intelecto adquirido, que se identifica con el intelecto universal. Y desde el insuperable Dios es Amor, antitético del Apocalipsis del mismo San Juan Evangelista, desembocamos en la sempiterna dinámica del Dios deseante y deseado, de un poeta: Juan Ramón Jiménez..
Según la cosmogonía hindú, la Creación durará dos mil ciento sesenta millones de años, y después de arrasado todo y de la destrucción total, Brahma despertará y creará de nuevo el universo con la sustancia primitiva. El héroe y dios Mitra mesopotámico, cuyos sacerdotes usaban tonsura, nace de un rayo un 25 de diciembre, observado por unos pastores, y es llamado al cielo tras una comida sacramental de palabras eucarísticas. Profetiza que al final de los tiempos todos saldremos de las tumbas, que el mal será destruido y que el bien vivirá para siempre. El persa Zaratustra, con su doctrina de sabiduría y pureza y la dicotomía del bien y del mal, coincide en que con el tiempo del bien ocurrirá la reconstrucción del mundo, que durará eternamente.
Cinco siglos antes de Cristo, Buda había sido concebido en el costado de su madre, y nace por vía no natural.. Un viejo sabio quiso ver al niño, y transportado por los aires sobre los Himalayas llega hasta cerca de Nepal. Allí coge en brazos el bebé divino, y llora porque él no vivirá para conocer sus enseñanzas: la supresión de todo deseo, hasta alcanzar el Vacío Brillante: la Iluminación.
San Agustín concibe a Dios como la interioridad humana donde habita el Absoluto. Hegel, como lo totalmente espiritual en su desarrollo de ser y existir. El gran Maimónides, judío sefardita cordobés del siglo XII, huyendo de la persecución almohade, no menos que de la intolerancia de los judíos cabalistas de Barcelona y Provenza, se refugia en Fez, en el Magreb, precisamente de donde proceden los almohades, lugar que siempre acogió a perseguidos y refugiados de las tres religiones hermanas.
El sabio nacionalista, llamado segundo Moisés, establece como figurado y alegórico el antropomorfismo de la Biblia. Y cree que el cristianismo y el mahometismo son caminos para atraer al verdadero rey Mesías. Concuerda con los anteriores y con el profeta Isaías en que en esa época ya no habrá guerras, ni hambre ni conflictos, y que las bendiciones serán abundantes.
Contando con los dos mil ciento sesenta millones de años que según los hinduistas durará la Creación, desgraciadamente no parece que esa época idílica, por tantos profetizada, sea inminente en llegar. “en estos tiempos, en los que el hombre, cada vez más, va dejando de ser Dios para convertirse en neutrones”.
"Esta ponencia fue presentada y publicada en el Libro de Actas del II Coloquio Internacional sobre África y Asia de la UNED, Melilla, a finales del año 2000.
Unos meses después ocurriría el desastre de las Torres Gemelas".
M. A.
sábado, 6 de septiembre de 2008
LA TRINIDAD MONOTEISTA
IV – PARALELISMOS
En el siglo XIX, Francia Holanda Inglaterra e Italia, acaban de repartirse el continente africano, como anteriormente se habían repartido parte de Asia, junto con España y Portugal. No exentos de una intención misionero-cultural, científico-tecnológica y capitalista-comercial. En los años sesenta del siglo XX, las Naciones Unidas, de las que ya forman parte muchos de esos pueblos, en los que artificialmente han sido fundidas etnias y tribus rivales, tras un período de autonomía consiguen su independencia.Los invasores introducen el cristianismo, tanto católico como protestante, según el país colonizador, que junto con el Islam continentalizado, conviven con el animismo original. Es difícil creer que en la India, con cuatrocientos millones de hinduistas, sólo existan tres millones de budistas, frente a sesenta millones de mahometanos. Tras su independencia de Inglaterra a mediados del siglo XX, Pakistán y Bangla Desh, también se independizan como Estados islámicos. En la católica Filipinas de las crucifixiones en Viernes Santo, la isla de Mindanao ahora intenta conseguir su independencia esgrimiendo la misma razón. Allí el papa Pablo VI en 1970 sufrió un atentado del que salió ileso. Poco después Juan Pablo II es herido gravemente por un turco musulmán en la Plaza de San Pedro.Frente a las dos religiones monoteístas imperiales, cristianismo e islamismo, el restringido judaísmo tiene su mayor exponente en los Estados Unidos, a pesar de considerarse minoría.. Cuando en 1987 el rey Juan Carlos I hizo la primera y trascendental apología sobre la expulsión de los judíos de España, en la sinagoga sefardita de Westwood, California, aparte de los periodistas de la comitiva real, aterrorizados por el terremoto que nos despertó aquella mañana, yo fui la única española residente invitada por el rabino, Dr. Ott.La fundación del Estado de Israel en 1948 en Palestina, alimentado por un sionismo onírico coincidente con el horror del holocausto nazi, es el acto más inconsciente y solapado del antisemitismo histórico internacional. A principios de este III Milenio, que arrastra aun el fundamentalismo político-religioso entre las tres religiones entroncadas, casi todas las naciones concuerdan con que debe ser proclamado un Estado Palestino, tras haber permitido su dispersión.El islamismo, más cercano racial y territorialmente al judaísmo que al cristianismo, aunque nacido en oriente, religión occidental, tienen en común la circuncisión, adoptada por Abraham al volver de Egipto, donde se practicaba. Como diferencia, la ablación femenina es sólo practicada por los musulmanes en la actualidad, adoptada, según parece, de los pueblos nilóticos y sudaneses conquistados por el Islam. Estas mujeres tienen que subrogar el goce de su libido para el Paraíso de Alah. Con ventaja, las cristianas pueden gozarlo sólo en el santo matrimonio.Judaísmo y cristianismo tienen en común la monogamia, contra la poligamia mahometana. Mientras el Pueblo de Dios prefiere conservar su pureza racial y religiosa, el cristianismo tiene misioneros, avanzadillas de imperios, y el Islam tiene conquistadores guerreros defensores de su fe. Judíos y mahometanos consideran el cerdo animal impuro. Pero ¡oh, lo que los católicos españoles hacen de las patas del ibérico animal! El Corán prohíbe el alcohol, los judíos lo consumen moderadamente, y los cristianos hacemos un uso báquico de él. Equitativamente nos repartimos el viernes sábado y domingo como fiestas de guardar.El exacerbado antropomorfismo católico, sólo superado por hinduistas y budistas, es la antítesis de sus dos co-religiones hermanas, y de su clonación protestante.Cuando los españoles llegan al Nuevo Continente, se escandalizan de las representaciones zoomórficas de las religiones autóctonas, y los ídolos son destruidos como engendros del diablo.A lo largo de los tiempos, las res religiones han ido experimentando, como todo ente vivo, un inexorable proceso de división celular. Después de cuarenta siglos, los judíos siguen esperando su Mesías. Y los drusos sufíes, Mendigos del Amor, esperan el suyo, que será arrojado por el ano, y que salvará a la Humanidad.

Judaismo Cristianismo Islamismo
III – EL ISLAMISMO
En el siglo VII de la Era Cristiana, un hijo del desierto, descendiente del primogénito de Abraham, Ismael, y de la Egipcia Agar, por lo que sus adeptos se llamarán ismaelitas o agarenos; o quizás descendiente de Quetura, la concubina árabe de Abraham, madre de las tribus del norte, con la Hégira islámica funda lo que bien podemos llamar religión del Espíritu Santo.
Mahoma, iluminado por la llama divina, como las columnas de fuego que habían guiado por el desierto a las huestes de Israel, no osa llamarse Mesías, ni Hijo de Dios, sino sólo su profeta. Y como Cristo, asciende al cielo desde una colina de Jerusalén. Promueve y acaudilla la guerra santa, y promete a los caídos el Paraíso y las huríes de Allah.
Autodidacta iluminado, escribe una nueva Torah, que llama Corán; la obra sacra que cinco veces al día recitan o leen los más de cien millones de musulmanes de nuestros tiempos. Los sensuales y desenfadados cuentos de Las mil y una noches constituyen la saga profana de un inabarcable ámbito lingüístico. El español conserva un rico acervo léxico de él.
Ceñidos de alfanjes y cimitarras, tocados con turbantes, montados en caballos árabes, sus ejércitos van engrosándose en una marcha fulminante, al grito de Allah Akbar: Siria Persia India Indonesia, Egipto Sudán, el Sahara y el Magreb. Todo el continente negro, excepto algunos grupos animistas del África profunda.
Por el estrecho de Gibraltar penetran en la península Ibérica, que recorren victoriosamente. Los cristianos quedan constreñidos en las estribaciones cantábricas. Cruzan los Pirineos hasta que Carlos Martel contiene su avance en Poitiers. Desde Covadonga, don Pelayo inicia una reconquista que se prolonga durante ocho siglos.
Al-Andalus florece con suntuosos palacios, mezquitas y minaretes, desde donde el almuédano ensordece el Padrenuestro y el Credo. Córdoba, su capital, emula a Damasco, La Meca y Bagdad. El califa Al-Hakam II acumula la biblioteca más rica en ciencias y saberes del mundo conocido. Tanto judíos como cristianos se arabizan: El Cid y los reyes Alfonsos; el Sabio y Pedro el Cruel. con su alcázar moro en Sevilla. Es el suelo en el que la religión trilliza se tolera a sí misma, más o menos.
Entretanto, el tártaro Tamerlán, ha creado un gran imperio islamizado, que los mongoles van a continuar: Afganistán Irak Irán, la India. Las grandes islas del océano Índico se llenan de la admirable arquitectura de las mezquitas, en pugna con las catedrales góticas, que en España crea el peculiar estilo mudéjar. Sin embargo, el Egipto islamizado conserva su arquitectura faraónica, sin huellas ya de su antigua religión.
La cristianísima Turquía hace ya tiempo que reza a Allah. Con la conquista de Constantinopla, ahora Estambul, el imperio Otomano se apropia la Europa bizantina oriental, hasta las puertas de la también imperial Viena. El Papa Pío V convoca la Santa Liga, con España y Venecia. En el golfo de Lepanto, en 1571 se entrecruzan a muerte más que nunca, los estandartes de la Media Luna y la Cruz. La victoria cristiana les pone un freno. Pero el imperio Otomano sigue latente hasta finalizada la primera guerra mundial en los comienzos del siglo XX. Retrocede entonces hasta el Asia Menor, y atomizado en.emiratos sultanatos y pequeñas monarquías occidentalizadas, soportan un régimen cuyos protectorados foráneos no los van a llevar a la estabilidad.
Por todas partes por donde han pasado los consecutivos imperios árabes, han ido dejando huellas indelebles y latentes de su cultura lengua y religión.
En el siglo XIX, Francia Holanda Inglaterra e Italia, acaban de repartirse el continente africano, como anteriormente se habían repartido parte de Asia, junto con España y Portugal. No exentos de una intención misionero-cultural, científico-tecnológica y capitalista-comercial. En los años sesenta del siglo XX, las Naciones Unidas, de las que ya forman parte muchos de esos pueblos, en los que artificialmente han sido fundidas etnias y tribus rivales, tras un período de autonomía consiguen su independencia.Los invasores introducen el cristianismo, tanto católico como protestante, según el país colonizador, que junto con el Islam continentalizado, conviven con el animismo original. Es difícil creer que en la India, con cuatrocientos millones de hinduistas, sólo existan tres millones de budistas, frente a sesenta millones de mahometanos. Tras su independencia de Inglaterra a mediados del siglo XX, Pakistán y Bangla Desh, también se independizan como Estados islámicos. En la católica Filipinas de las crucifixiones en Viernes Santo, la isla de Mindanao ahora intenta conseguir su independencia esgrimiendo la misma razón. Allí el papa Pablo VI en 1970 sufrió un atentado del que salió ileso. Poco después Juan Pablo II es herido gravemente por un turco musulmán en la Plaza de San Pedro.Frente a las dos religiones monoteístas imperiales, cristianismo e islamismo, el restringido judaísmo tiene su mayor exponente en los Estados Unidos, a pesar de considerarse minoría.. Cuando en 1987 el rey Juan Carlos I hizo la primera y trascendental apología sobre la expulsión de los judíos de España, en la sinagoga sefardita de Westwood, California, aparte de los periodistas de la comitiva real, aterrorizados por el terremoto que nos despertó aquella mañana, yo fui la única española residente invitada por el rabino, Dr. Ott.La fundación del Estado de Israel en 1948 en Palestina, alimentado por un sionismo onírico coincidente con el horror del holocausto nazi, es el acto más inconsciente y solapado del antisemitismo histórico internacional. A principios de este III Milenio, que arrastra aun el fundamentalismo político-religioso entre las tres religiones entroncadas, casi todas las naciones concuerdan con que debe ser proclamado un Estado Palestino, tras haber permitido su dispersión.El islamismo, más cercano racial y territorialmente al judaísmo que al cristianismo, aunque nacido en oriente, religión occidental, tienen en común la circuncisión, adoptada por Abraham al volver de Egipto, donde se practicaba. Como diferencia, la ablación femenina es sólo practicada por los musulmanes en la actualidad, adoptada, según parece, de los pueblos nilóticos y sudaneses conquistados por el Islam. Estas mujeres tienen que subrogar el goce de su libido para el Paraíso de Alah. Con ventaja, las cristianas pueden gozarlo sólo en el santo matrimonio.Judaísmo y cristianismo tienen en común la monogamia, contra la poligamia mahometana. Mientras el Pueblo de Dios prefiere conservar su pureza racial y religiosa, el cristianismo tiene misioneros, avanzadillas de imperios, y el Islam tiene conquistadores guerreros defensores de su fe. Judíos y mahometanos consideran el cerdo animal impuro. Pero ¡oh, lo que los católicos españoles hacen de las patas del ibérico animal! El Corán prohíbe el alcohol, los judíos lo consumen moderadamente, y los cristianos hacemos un uso báquico de él. Equitativamente nos repartimos el viernes sábado y domingo como fiestas de guardar.El exacerbado antropomorfismo católico, sólo superado por hinduistas y budistas, es la antítesis de sus dos co-religiones hermanas, y de su clonación protestante.Cuando los españoles llegan al Nuevo Continente, se escandalizan de las representaciones zoomórficas de las religiones autóctonas, y los ídolos son destruidos como engendros del diablo.A lo largo de los tiempos, las res religiones han ido experimentando, como todo ente vivo, un inexorable proceso de división celular. Después de cuarenta siglos, los judíos siguen esperando su Mesías. Y los drusos sufíes, Mendigos del Amor, esperan el suyo, que será arrojado por el ano, y que salvará a la Humanidad.

Judaismo Cristianismo Islamismo
III – EL ISLAMISMO
En el siglo VII de la Era Cristiana, un hijo del desierto, descendiente del primogénito de Abraham, Ismael, y de la Egipcia Agar, por lo que sus adeptos se llamarán ismaelitas o agarenos; o quizás descendiente de Quetura, la concubina árabe de Abraham, madre de las tribus del norte, con la Hégira islámica funda lo que bien podemos llamar religión del Espíritu Santo.
Mahoma, iluminado por la llama divina, como las columnas de fuego que habían guiado por el desierto a las huestes de Israel, no osa llamarse Mesías, ni Hijo de Dios, sino sólo su profeta. Y como Cristo, asciende al cielo desde una colina de Jerusalén. Promueve y acaudilla la guerra santa, y promete a los caídos el Paraíso y las huríes de Allah.
Autodidacta iluminado, escribe una nueva Torah, que llama Corán; la obra sacra que cinco veces al día recitan o leen los más de cien millones de musulmanes de nuestros tiempos. Los sensuales y desenfadados cuentos de Las mil y una noches constituyen la saga profana de un inabarcable ámbito lingüístico. El español conserva un rico acervo léxico de él.
Ceñidos de alfanjes y cimitarras, tocados con turbantes, montados en caballos árabes, sus ejércitos van engrosándose en una marcha fulminante, al grito de Allah Akbar: Siria Persia India Indonesia, Egipto Sudán, el Sahara y el Magreb. Todo el continente negro, excepto algunos grupos animistas del África profunda.
Por el estrecho de Gibraltar penetran en la península Ibérica, que recorren victoriosamente. Los cristianos quedan constreñidos en las estribaciones cantábricas. Cruzan los Pirineos hasta que Carlos Martel contiene su avance en Poitiers. Desde Covadonga, don Pelayo inicia una reconquista que se prolonga durante ocho siglos.
Al-Andalus florece con suntuosos palacios, mezquitas y minaretes, desde donde el almuédano ensordece el Padrenuestro y el Credo. Córdoba, su capital, emula a Damasco, La Meca y Bagdad. El califa Al-Hakam II acumula la biblioteca más rica en ciencias y saberes del mundo conocido. Tanto judíos como cristianos se arabizan: El Cid y los reyes Alfonsos; el Sabio y Pedro el Cruel. con su alcázar moro en Sevilla. Es el suelo en el que la religión trilliza se tolera a sí misma, más o menos.
Entretanto, el tártaro Tamerlán, ha creado un gran imperio islamizado, que los mongoles van a continuar: Afganistán Irak Irán, la India. Las grandes islas del océano Índico se llenan de la admirable arquitectura de las mezquitas, en pugna con las catedrales góticas, que en España crea el peculiar estilo mudéjar. Sin embargo, el Egipto islamizado conserva su arquitectura faraónica, sin huellas ya de su antigua religión.
La cristianísima Turquía hace ya tiempo que reza a Allah. Con la conquista de Constantinopla, ahora Estambul, el imperio Otomano se apropia la Europa bizantina oriental, hasta las puertas de la también imperial Viena. El Papa Pío V convoca la Santa Liga, con España y Venecia. En el golfo de Lepanto, en 1571 se entrecruzan a muerte más que nunca, los estandartes de la Media Luna y la Cruz. La victoria cristiana les pone un freno. Pero el imperio Otomano sigue latente hasta finalizada la primera guerra mundial en los comienzos del siglo XX. Retrocede entonces hasta el Asia Menor, y atomizado en.emiratos sultanatos y pequeñas monarquías occidentalizadas, soportan un régimen cuyos protectorados foráneos no los van a llevar a la estabilidad.
Por todas partes por donde han pasado los consecutivos imperios árabes, han ido dejando huellas indelebles y latentes de su cultura lengua y religión.
martes, 2 de septiembre de 2008
LA TRINIDAD MONOTEISTA

Judaismo Cristianismo Islamismo
II - EL CRISTIANISMO
El último profeta del Antiguo Testamento, Jesús de Nazaret, se proclama el Mesías esperado de Israel, Hijo de Dios y Salvador de los hombres. A pesar de su inapelable defensa de que su reino no es de este mundo, el procurador romano le condena a crucifixión por Rex judeorum, junto con su mismo pueblo, por impostor. Pero es precisamente la doctrina del manso nazareno la que va a socavar los cimientos del mayor imperio de sus tiempos. La fecha de nacimiento del Mesías no aceptado por los suyos, marcará una nueva Era para todo el Occidente. Es la religión Hijo.
Pablo de Tarso, judío y ciudadano romano, exime a los gentiles del estigma de la circuncisión y abre las puertas a la nueva iglesia universal, de la que Roma va a ser su capital. Los apóstoles cristianizan toda el Asia Menor, hasta Armenia. Llegan hasta Etiopía Atenas y Alejandría, y desde Roma el cristianismo se extiende a todos los confines del imperio: Hispania, Las Galias, Bretaña, llenan sus tierras de mártires, santos y anacoretas. Ya cristianizado el imperio, Constantino el Grande, en el año 313 promulga la tolerancia con el Edicto de Milán, y asienta su corte en la Bizancio griega, ahora Constantinopla.
El Emperador Teodosio, “que viene de España, país que se caracteriza por su incultura”, escribe Libanio a Prisco, ambos eminentes helenistas, con el Edicto de Tesalónica, en el 380 decreta el cristianismo religión del Imperio, y lo divide en oriental y occidental. Una extensa geografía en la que Papas y Patriarcas, prelados y abades, templos basílicas monasterios y sedes episcopales rivalizan con el trono en riqueza y poder. Eusebio y Basilio, Atanasio, y Arrio que niega la divinidad de Cristo. Estas divisiones religiosas y políticas llevan al Imperio al borde de sí mismo. Se produce el Cisma de Occidente. Y es entonces cuando la Iglesia, como poder temporal, sirve de cohesión para prolongarlo más allá de su propia agonía. Surgen Padres de la Iglesia, como San Agustín de Hipona en África y San Ambrosio en Milán.
Bárbaros godos, vándalos germanos eslavos y escitas, han adoptado el arrianismo, traído a España desde las Galias por los visigodos. Cristianos norteafricanos establecen en la península la Iglesia Latina, que cuenta con la primera sede episcopal en Guadix. Finalmente el rey visigodo arriano, Recaredo, decreta el cristianismo romano religión oficial de España. A eso ha contribuido, si creemos en el potencial metafísico del martirio, la muerte de su hermano San Hermenegildo.
En el siglo IX de la Era cristiana, Carlomagno es coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que reúne a príncipes, condes y señores feudales de toda Europa. Los Cruzados ponen su meta en el Oriente Medio para reconquistar los Santos Lugares, en poder del Islam. Pronto atacan al rico y culto hermano Imperio Bizantino, ya desgajado por la iglesia ortodoxa y lenguas escritas en caracteres cirílicos griegos.
El Imperio Bizantino, debilitado por las continuas guerras contra escitas y eslavos por el norte, y cristianos y latinos por el oeste, sucumbe finalmente con la toma de Constantinopla en 1453 por los turcos islamizados, que heredan lo que había sido el Imperio Romano Oriental: Bulgaria Rumanía Hungría, y los que constituyen los países balcánicos.
A principios de la Edad Moderna, el cristianismo sufre otra tremenda y trascendental escisión, que Carlos V no consigue atajar. Un religioso alemán, Martín Lutero, propone la reforma de la iglesia vaticana. El protestantismo es aceptado mayoritariamente por los pueblos europeos no latinos. Los anglosajones transplantan su cristianismo reformado a la mitad norte del recién descubierto continente; los españoles evangelizan el catolicismo en el centro y en el sur.
viernes, 29 de agosto de 2008
LA TRINIDAD MONOTEISTA

Judaismo Cristianismo Islamismo
I – EL JUDAISMO.
Proyectadas bajo las sombras alargadas de las pirámides faraónicas de Atón, las tres religiones monoteístas mayoritarias, judaísmo, cristianismo e islamismo, nacen a tiro de piedra unas de otras como espejismos de las arenas desérticas de la península arábiga.
Semitas bíblicos hijos de Sem, hijo de Aram, escribieron en arameo, lengua imperial que abarcaba el siríaco caldeo asirio hebreo y árabe, la saga de su etnia. Una accidentada historia de cautiverios y repatriaciones, su particular interpretación de la creación del mundo, la confesión introspectiva y contrita de sus pecados errores y desviaciones en el trato directo con su Dios, los terribles anatemas de sus profetas. Conmovedora historia humana, si prescindimos de las exégesis posteriores, que les restan grandiosidad.
Ingente obra literaria, el Antiguo Testamento o Biblia, cuenta con el mayor número de traducciones y reediciones. Su denso lenguaje poético, tanto sacro como profano, ha influido en las letras de todos los pueblos de occidente, de lo que tal vez la lengua española sea el exponente más ajustado, así como Homero sigue influyendo en la épica universal.
El elitismo endogámico del llamado a sí mismo Pueblo elegido de Dios, se circunscribe al reino de Israel. De unidad y unicidad étnica y religiosa, el judaísmo apenas va a extenderse más allá de su propia raza y territorialidad. El sincretismo aperturista de Salomón que pudo haber conseguido un imperio, fue anatematizado por los profetas.
Cultura tan patriarcal como matriarcal, da una gran preeminencia a la mujer. Sara, esposa de Abraham, madre de Isaac salvado del sacrificio por orden de Dios; Agar, la concubina egipcia madre del primogénito Ismael, ambos arrojados del seno familiar. Rebeca, mujer del amnistiado Isaac, Raquel, mujer de Jacob, padre de las doce tribus de Israel, Rut la moabita, abuela del rey David. Betsabel, la adúltera y luego reina, madre de Salomón. La joven viuda Judit que seduce a Holofernes para decapitarlo. Esther, la cautiva que llega a desposarse con el rey Assuero, que tras su conquista de Babilonia repatría al pueblo judío y permite reconstruir el templo de Salomón, destruido por Nabucodonosor.
A pesar de ciertas afinidades teosóficas del pensamiento judío con el de Platón y Aristóteles, muy otro curso hubiera seguido la historia si Antíoco IV al erigir en el templo al Zeus Olímpico, hubiera conseguido helenizar a Israel. Las escrituras traducidas y los Evangelios, ya en tiempos cristianos, se van a divulgar en griego.
Bajo la dominación romana, el emperador Tito destruye definitivamente el templo y la ciudad santa de Jerusalén en el año setenta de la Era cristiana. Causando la diáspora más larga de todos los tiempos, hasta nuestros días. Muchos judíos son deportados a Hispania, que ellos, con sonoridad de vocablo del Cantar de los cantares, llaman Sefarad. Que va a ser su patria durante más tiempo que el que transcurre entre el asentamiento de Abraham, el emigrante más afortunado de la historia, en las tierras de Canaan, donadas por Dios, que la esclavitud en Egipto, o desde la monarquía a la diáspora.
Del Templo, tantas veces saqueado o destruido, sólo les quedaría una pared en la que lamentarse durante veinte siglos. Sin embargo, en este fenómeno único de incoluminidad e indisolubilidad tanto en tiempo como en espacio, el pueblo judío continúa cohesionado por sus propias leyes ancestrales: la Torah y el Talmud. Es la religión Padre.
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